Durante su convalecencia muchos amigos visitaban a Kurt y siempre había gente a su alrededor que venía a escuchar sus ideas políticas. Allí conocieron a Christian, mi abuelo. A veces llevaba a mi abuela a pasear en moto. A Kurt le gustaba que él la cuidara.

 

Mi abuela cuenta orgullosa que en ese tiempo trabajaba y atendía a su marido enfermo. Su jefe era un conde que muchas veces le ayudó a evitar que se llevaran a la familia de Kurt y luego a sacar a mi abuelo de la cárcel. Al terminar la guerra los papeles se invirtieron y fue mi abuelo el que salvó al conde de ser encarcelado.

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