Viena, 30 de julio, 1988

 

Las fotos de mi infancia me obsesionan, las miro una y otra vez, buscando entender algo que se me escapa. Estar aquí a veces me parece una ceremonia. La casa, el jardín lleno de plantas, la humedad en el aire, me despiertan sensaciones intensas y reconfortantes.

 

Omama me regaló su cámara, la ha usado casi cincuenta años.

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