Luego mi mamá se fue. La mesa estaba llena de periódicos y papeles. Mi papá hablaba por teléfono y jugaba con su pelo entre los dedos. Alrededor del teléfono todo estaba lleno de pelos. Yo quería una tele. Mi papá echó a Julia, la mujer que me cuidó siempre, para que no se enteraran en el pueblo que su mujer lo había dejado. Alguna vez me dijo que ella se había ido con un indio. Se me quedó grabada la imagen de un indio apache sentado en un trono, en un espacio enorme con suelo de mármol brillante. Como un aeropuerto.

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