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Viena, 13 de marzo, 2000

 

Terminé el libro el veintidós de febrero. Tres días después Omama sufrió un derrame cerebral. Del aeropuerto tomé un taxi al hospital. Al verme tomó con fuerza mi mano y sonrió solo con la mitad de la cara. El lado derecho de su cuerpo está paralizado. Todos los días me siento junto a su cama y la acaricio. Su piel es muy suave. Me mira como una niña y a veces sonríe. Ya no puede hablar. Su respiración llena el cuarto.