Soñé que me había puesto el cuerpo muerto de mi abuela, sus pechos, su torso. Ese cuerpo me guiaba en la oscuridad a un clóset oscuro, a un rincón donde ella había guardado lo que quería mantener en secreto de mi madre. Era una cajita con unas cápsulas. Yo quería mi cuerpo de antes. El suyo estaba frío.