Mi mamá me lleva en un vuelo a Madrid. Pasaré con mi papá el primer verano desde que me fui a México. Mi mamá se queda tres noches. Duerme conmigo. Todas las noches lloro y suplico que no me deje sola. Se va. Cada vez que me siento a comer con mi papá me dan tantas ganas de llorar que me levanto corriendo de la mesa.

 

Tengo nueve años.